En busca de la silla perfecta

Todo empezó ayer, con un sonoro CRACK y mi hermoso cuerpo estampado en el suelo. Claro que la parte que más sufrió fue también la más acolchada, menos mal. Debido al momento del día y demás quehaceres, no pude reemplazar mi preciosa aunque anciana silla.

Esta mañana salí en pos de la silla que recibiría el glorioso honor de mis reales posaderas. Han sido de las peores tres horas de mi vida. He visitado todas y cada una de las tiendas de muebles. Oh, he visto muchas, muchas sillas, de las cuales la mayoría parecían juguetes para niños. Y los que no lo eran costaban unos 200€. Vale que necesite una silla, pero sinceramente, prefiero escribir de pie delante del ordenador que gastarme ese dineral en un cojín de cuatro patas. Sigue leyendo

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